
Nuestro primer destino después de tocar puerto en Málaga y emprender el viaje por nuestra cuenta por el Sur de España, fue Sevilla. A pesar de no tener hotel reservado, ni mapa de la ciudad no se me olvida el sentimiento de aventura, pero menos se me olvida la sensación de libertad esa libertad que quiero vivir más seguido.
No importa la hora, no importa el día, lo único importante es que estabamos los tres, disfrutando de los paisajes, la cultura, la ciudad, viendo a los fans españoles hacia el concierto de AC/DC que caminaban por todas las calles, el desfile de la comunidad gay.
En ese momento no importaba que no teníamos hotel para pasar la noche, la ciudad entera estaba llena por los asiduos seguidores del grupo de rock, sabríamos si tendríamos hotel hasta las 10:00 de la noche, y si embargo, paz.
Mientras hacíamos tiempo llegamos a comer, pedí unas deliciosas gambas al pil-pil. Al día de hoy ese platillo me recuerda la libertad, me recuerda mis sueños, me recuerda que no voy a quitar el dedo del renglón hasta que mi familia y yo tengamos esa libertad todos los días.
Así que: Gambas al pil-pil, libertad, allá voy.